Buscador

LA AVENTURA DE CALZAR UNA TALLA 42

Desde bien jovencita siempre he odiado profundamente ir a comprar zapatos, en España la talla 42 de mujer se consideraba una talla especial y tenias que ir a comprar zapatos a comercios especializados que te hacían pagar un par a precio de oro.

Pasé toda mi adolescencia calzando zapato de hombre, mis preferidos pertenecían a la marca CAMPER, eran unos botines de ante con cordones, siempre tenía unos en negro y otros en marrón. Cuando llegaba el verano la marca VICTORIA me salvaba con la amplia gama de colores que tienes sus “chinas”. Con el tiempo y las ganas de poder calzar tacones a un precio razonable empecé a comprarme botas de una talla más pequeña, sufría como una condenada incluso con el tiempo he conseguido que se me retraigan los dedos lo suficiente como para que a dia de hoy pueda ponerme algún 41 sin ninguna dificultad. Pero como os iba explicando. Mis primeras botas de la talla 42 me las compré en una tienda de renombre barcelonesa, ALVAREZ allí tenias toda clase de modelos de zapato, bota, botín… llegué a gastarme 500€ en unos botines solo por la ilusión de poder calzar ese tipo de zapato. El segundo par de botas de mi talla lo compré en una tienda que abrieron en los años 90 que se llamaba ZAPATOTES, eran marrones, las llevé años y años, eran como un tesoro para mi, no tenían mucho tacón pero con mi 1,75cm de altura tampoco lo necesitaba.

Con los años empecé a ver en los escaparates alpargatas de tacón de varios modelos, siempre me las miraba, pero el problema era el mismo, la horma solo llegaba hasta la talla 41 y aunque algunas alpargatas me hacían auténtico daño, el mero hecho de poder sentirme algo femenina podía con cualquier herida de guerra!!!

El destino me llevó a casarme con el propietario de un zapatería, cosas de la vida… no me podía creer como alguien que odiaba los zapatos pudo juntarse con alguien que los amaba hasta el punto de fijarse en el calzado que lleva la gente al pasear por la calle. Con el tiempo también descubrí que no era éste el único detalle en el que no teníamos nada que ver, pero curiosamente nuestras diferencias son las que nos ayudan a enriquecernos día a día, pero volvamos al tema… a parte de estar felizmente casada, cuando fui a conocer la tienda vi todo un escaparate dedicado única y exclusivamente a la talla 42 de pie y entonces vi claro que los años de heridas y dolores en los pies habían acabado en cuanto mi marido me presentó a CALDES.

 


Posted by Cristina  |  01/11/2012
Volver atrás

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede saber más sobre nuestra política de cookies aquí